Hoy
siento que el verdadero crimen fue matar el aburrimiento
Ese
que tarde o temprano
aparecía
en el agujero de gusano
de la
hoja caída de un árbol
y
agudizaba nuestra vista
cuando
veíamos a través,
porque
entonces volvíamos a verlo todo de nuevo
pero
distinto.
El
verdadero crimen de matar el aburrimiento,
porque
el mundo no cambiaba
si
mirábamos el paisaje;
la
misma calle
los
mismos retazos sucios sobre los pantalones
y el
mismo quejido de animal herido
que
emitía el portón cuando salías de casa
y sin
embargo
un
universo se abría lugar en los detalles
de lo
pequeño
un
planeta del tamaño de una canica
conseguía
chocar con otro
dando
lugar a las leyes
en
las que siempre estaríamos inmersos.
Y las
observábamos.
Aunque
sin embargo un beso
entre
los árboles en el horario del recreo.
no
era tan fácil como
hacer
coincidir esos mundos.
No
era lo mismo acercarse,
Que
chocar.
Lo
estábamos aprendiendo
cuando
ya no había nada que hacer salvo
pensar.
Nos
quitaron las serendipias,
el
tiempo para soplar el café
y
dejarnos caer en el calor de la oscuridad
para
volver a encontrarnos.
A
nosotros mismos, o a cualquier cuerpo perdido.
En el
mismísimo túnel
y no
solo al final
la
luz puede abrirse camino.
Los
bastones acariciando las sombras, hasta encontrar los rincones,
que
bien pueden ser recuerdos,
o una
idea tan absurda, como la de hacer de mi cuarto un acuario
donde
puedas dejar descansar todos tus tesoros
te
liberes de todos tus pesos y acalles todos tus miedos,
donde
el tiempo sean esos peces que viajan
y
descansan en todas las direcciones,
y
todas las direcciones terminen en uno mismo.
Puede
ser que el tiempo nos coma
como
a las hojas de los árboles
Pero
tal vez, será ese túnel la paz
que
hallemos cuando estemos llegando al final.
Y
debamos partir sin aviso.
Porque
nos quitaron el tiempo de imaginar
que
vivimos en otro lugar
otra
tierra y otro cuerpo.
Hoy
siento que el verdadero crimen fue matar el aburrimiento
dejarnos
Entre -Tenídos.
Todo
el tiempo, perdernos un poquito.
Lo matamos y lo volvemos a matar buscando en los pasillos de lo cotidiano, sacando las hebras sueltas de nuestros días ... y nos damos cuenta de que el tiempo es sólo un ritual que nos imponemos.
ResponderEliminarMe ha gustado leerte, mi querida Michelle.
Mil besitos que te lleguen ♥
Nos quitan el tiempo de imaginar, así es, nos llevan envueltos en la maraña de deberes, cuando perderse de vez en cuando puede no ser tan malo.
ResponderEliminarDulces besos Michelle.
Hola Michelle, el aburrimiento forma parte de la creación sin ninguna duda..
ResponderEliminarGracias, pasa buen día, besos creativos..
Matar el aburrimiento para encontrar la magia de la caligrafía desde la imaginación, como con tus letras, gracias por estos mágicos momentos que nos hacen perdernos un ratito disfrutando del arte de tu sentir.
ResponderEliminarUn placer leerte, preciosa, me alegra mucho siempre que regresas, no sabes cuánto.
Besos enormes.
Me sentí realmente impresionado con este poema-relato-reflexivo que nos dejaste.
ResponderEliminarAmo ese tipo de literatura, con contemplación y análisis de los momentos, de todo tipo de momentos. Sin comparar, porque tenés estilo propio, digo que lo he disfrutado como a los buenos pasajes de Cortázar o Benedetti.
Saludos.
Me ha encantado tu poema Michelle... desde el punto de vista estético y desde el punto de vista de la verdad que encierra.
ResponderEliminarLa pausa, la simpleza, la belleza, la espera, la nada, la vuelta a empezar, el momento, el error, la dsitracción, el sinsentido... a veces parece fagocitado por una suerte de prisa, progreso y utilidad. Y el mundo, propio y ajeno, a veces se hace mejor a través de las cosas simples, y sencillas, y naturales, y no de las grandes acciones. Y las primeras siempre están a nuestro alcance.
Gracias por tu poema y tu mensaje =)
Un abrazo
Nos castraron la imaginación y la utopía, para que no fuéramos creativos. Un abrazo. carlos
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