Sobrevivo en tu cuerpo.
De este mundo a veces sobrevivo solo allí
Haciéndole el amor a la pasión.
A la pasión por pasión.
No me extraña
que en la historia existan vientres atravesadas por dagas,
el lugar donde se colocan hijos de fuego
porque
allí es donde galopan los caballos cuando son libres
No me extraña Píramo y Tisbe.
Ni Romeo y Julieta, ni Anksunamun
Muriendo un poco, desesperada,
tiene todo el sentido.
Hacer el amor a la pasión porque si,
a la piel, piel que es piel.
Que son células e información y luz.
El amor a la luz.
Porque sí, sin identidad.
A la luz recta y viril, y a la luz serpentosa,
la que lleva interferencia con sus curvas.
Hacerle el amor a la matemática, a las geometrías. A lo abstracto.
Como un sueño
" ese sueño dentro del sueño"
Quizá por ello sobrevivo en tu piel.
De todo este mundo a veces.
De este mundo
Que me apaga
Mundo de Moiras que mapean hasta mis pensamientos,
luces de un edificio que van cediendo al caer la noche
Moiras que dibujan las rutas de una ciudad enredada,
ciudad de telaraña, en la cual me cuesta caminar.
En este mundo a veces,
encuentro el condimento de generación espontanea
de mis sueños, en la levedad que va emergiendo,
de reposar mi cuerpo seco en tu hombro.

Sobrevivir en el otro cuando morimos en este mundo apagado de pasión, y allí hacerle el amor a esa pasión... Bajo la piel y sobre el borboteo incensate.
ResponderEliminarMil besitos, Michelle.
Entre sueños... amor y luz, piel y verso, poesía y verbo... entre tus sueños sobreviviendo en su cuerpo...
ResponderEliminarUn placer leerte, Michelle.
Un beso bien grande.
Hacer el amor, a la vida misma es la manera de sobrevivir, y aún eso no siempre es sencillo.
ResponderEliminarDulces besos Michelle.
El amor a la pasión se lo hacemos al desatarla, aunque la mayoría de las veces la dejamos amordazada. Un saludo.
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