La noche y el silencio se cosieron
siempre juntos
para taparnos del resto de los seres.
Lo cierto es que en la jungla,
los animales despiertan en la oscuridad
yo salto de una voz a otra voz
como una pantera salta de una rama a
otra.
Mi tronco se hunde
y mis raíces se aprietan,
con cada pisada que no doy durante el
día.
Una luciérnaga se enciende en la
noche,
como una nota que se suelta desde el
precipicio de una garganta
buscando trascender,
aun a costa de la vulnerabilidad
que supone ser fuego entre las cuevas.
Cuevas que son ojos que hierven de
frío.
Mientras yo, prendo una pantalla
y veo todas las cosas que no soy.
Hasta que finalmente se apaga, y me
reflejo.
Veo un mar oscuro en el que ni siquiera
me puedo hundir.
Yo se que vos también
de noche el olvido es un disparo
silenciado
para todos por igual.
Ese olvido que somos cuando nuestra
historia,
es solo un cuento que nos contamos a
nosotros mismos para dormir.
Para romper la ilusión hay que empezar
con el silencio,
hay que clavar la aguja por el agujero
desde el cual salió
Sacarle la noche al silencio aunque sea
de a retazos.
Una boa se mueve hacia el calor
mientras
tiramos del hilo hacia donde todo
comenzó.
Hay un miedo de enfrentarnos a que nos
exijan
ser quienes no somos.
Pero ya no estamos siendo.
Somos el león que da vueltas sobre su
jaula
o tal vez el gato en el techo, con sus
estrellas mirando a la bóveda,
toda opaca, de ojos cegados por las
luces ajenas de las calles.
Yo no quiero que seas menos de lo que
sos
Yo no quiero que me busques como
buscando a un nombre.
Toda la ciudad aparenta ser una enorme
cacofonía
de pensamientos que rebotan de pared en
pared.
Seamos los murciélagos que se
comunican
donde todo parece ser ruido.

Hay que ser, siempre hay que ser algo, alguien y esa búsqueda es constante.
ResponderEliminarDulces besos y dulce fin de semana Michelle.
Ser lo que somos, tener la libertad de ser, ser lo que nos exigen no es posible, buscar un lugar propio, un lenguaje propio.
ResponderEliminarPrecioso poema.
La noche es la realidad que la luz confunde, en ella somos realmente lo que somos y ahí nos vemos sin reflejo de lo que otros esperan de nosotros... En nuestra propia oscuridad siempre hay una luciérnaga que nos guía, deberíamos seguirla siempre. Tu reflexión es un bello manifiesto de la realidad de cada uno. Me ha gustado volver a leerte, Michelle.
ResponderEliminarMil besitos con cariño para ti y feliz día ♥
El poema es un clamor, un grito por lo que hemos dejado de ser. Este verso es significativo de la pérdida de distintividad,ahora la uniformidad, pero en el fondo queremos ser:"Toda la ciudad aparenta ser una enorme cacofonía
ResponderEliminarde pensamientos que rebotan de pared en pared".
Un abrazo.Grato leerte de nuevo. Carlos
Debemos ser para nosotros mismos, de lo contrario, no somos nada; no somos nadie…
ResponderEliminarBello y reflexivo…
Un placer leerte de nuevo, Michelle…
Abrazos, y feliz noche 💙
La noche suele despertar a esos animales...en cada uno de nosotros. Beso
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