No estás y hay música
en compensación del desapego por la mañana
tienen tu mandíbula los violonchelos
y quieren afinarme a nuestra cama,
hay pianos con tus vertebras
que pinchan y anudan
a todas Mis partes a un palco
donde solo se oye tu voz
en resonancia con mi cuerpo
me transmuto en acordeón
que se mueve tempestuoso
y me elongo con tus cuerdas
enroscadas por todo el cuerpo
hasta el ápice del océano.
hasta el ápice de la tarde.
hay silencios como espacios allí.
y pájaros negros
Que a la altura
terminan de dibujar todas las canciones que te pronuncian.
Porque estás lejos.
y ya es tarde
vuelvo a comprimirme
desmembrenandome
aun con tu frecuencia por todas mis paredes
revolviendo la última taza de manzana y canela
esperando que solo se oiga tu voz
con tu Cortazar en cuentos
o mi Saramago
o algo tuyo y mio
exorcismos del día
todo,
cualquier cosa que encrespe ese instrumento
y me arrase
para dormir en paz
Cuando la ausencia se siente, no siempre se puede compensar como para conciliar el sueño. Muy bonito poema.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce semana.
michelle eres una magnifica escritora. un beso ricardo
ResponderEliminarEL AMOR A VECES TAMBIÉN ES SOLEDAD...!
ResponderEliminarABRAZOS
Un abrazo enorme y mi compañía, aunque estemos tristes o felices tenemos la capacidad de expresarnos y tu lo haces desde el corazón y dulcemente.
ResponderEliminarMe encanta.
Cariños para ti.
mar
Me encantó, Michelle, igualar los silencios a los espacios...Y esa necesidad de dormir en paz que parece, a veces, utópica. Seguiré por acá, cariños
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