y las huellas se pudiesen leer
nuestras vigas vocales
se estarían desintegrado en materia que no se estanca,
y ninguna angustia se edificaría allí
se estarían desintegrado en materia que no se estanca,
y ninguna angustia se edificaría allí
dataríamos de milenios a nuestro alma
los símbolos de nuestras propias
tumbas
se estarían esfumando como debieron
esfumarse nuestras miradas momificadas,
para nitidarse en lluvia ácida.
Y todas esas pequeñas lupas
Y todas esas pequeñas lupas
que son
las gotas en nuestros ojos
nos agigantaría la evolución
Urano y Gea
se acercarían como manos que se disponen a rezan oraciones vacías
hasta cerrarse como las tapas
de los libros de los incomprendidos
libros que mueren incinerados en el
fuego de un dios sin nombre, de misterio ya resuelto.
Y entonces resonar en un aplauso,
como un chapoeto final...
Un lamento eterno enviado por cada obra de arte para propagarse en el silencio
queriendo alcanzar su purgatorio, para permanecer por las dudas, por si acaso de un retorno.
Por si acaso volvemos a no entendernos.

Leerte supone imaginar un universo, así como ese fondo de estrellas, un ir más allá de las palabras.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce noche.
En cada palabra vibran emociones muy fuertes.
ResponderEliminarUn abrazo.
EXCELENTE!!!!! DIME, ¿CUÁNDO LLORAS, ESCRIBES POESÍA?
ResponderEliminarABRAZOS
Volcán de sensaciones.
ResponderEliminarUn Abrazo.
Gracias.
Bellísimo poema, con esa magia que siempre destilan los tuyos y que los hace trascender más allá de las palabras. Me encantó, mi querida Mendiguita. Lo comparto muy gustosa en mi G+. Besos y feliz semana, preciosa :-))
ResponderEliminar