Me animé a acercarme a el rostro y puse mis manos temblorosas en sus mejillas intentando achatar las arrugas e intenté estirarlas , apartarlas para ver esos ojos.... pero no era la misma persona...y no era presisamente que lo gris de las pupilas habia nublado la intensidad de sus prometedoras esferas oscuras... era porque habia cambiado la mirada... y lloraba solo por cansancio , era el casancio mismo, el cansancio del amor.
y mis manos temblorosas como quien recibe una crueldad tan dolorosa que hace marcharse o quedarse, se volvieron firmes.
ya no tiemblan, ni mi corazon.
Ya descubrieron que el amor esta tan sometido a la fuerza de gravedad
Como la piel de un viejo.
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surrealismo muy real.
ResponderEliminarun abrazo