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sábado, 16 de enero de 2016

El olor


Tenía que ser en la cocina, lave los pisos dos veces, pero el olor seguía, miré a Benio con enojo, pero no agachó las orejas, solo movía la cola y miraba un par de moscas que sobrevolaban alrededor de la mesa vacía.
Me senté a observar las moscas por un rato, las moscas tiene eso de posar sobre alimentos podridos, basuras y desperdicios y minutos más tarde encimarse a un rico pastel, como si pudieran pasar de la miseria a la elegancia sin mutar diferencia, como yo por ejemplo, que vendo las peores drogas del mundo, todas ellas, y las veo transfigurarse en sus caras, observo como poco a poco van carcomiendo las identificaciones, hasta que un par de drogas vienen a buscar más drogas, y ese es el negocio. Pero el negocio no termina ahí, el negocio termina cuando guardo el arma, tranco la puerta y me siento en el sofá a comer un helado dietético. pensando que cada vez me falta menos para irme, pensando que es la única forma que tengo de llevármelo conmigo, de empezar de nuevo.
¿Será que el olor viene de la heladera?, es extraño, no podía detectar con precisión de donde provenía, pero cada vez se sentía más fuerte, miré por la ventana de la cocina, una delgada linea dividía la vista homogénea del pasto y el cielo, un cielo apagado y un pasto amarillento, podría estar mirando perfectamente tanto una ventana abierta, como un cuadro vago, un cuadro vago y plano de un artista que recién empieza a experimentar con colores, era tan poco tridimensional que por un momento me sentí encerrada, y quise salir afuera a tomar aire, pero primero tenia que limpiar la heladera. Así que la desenchufé y empecé a correr todas las cosas, creo que algo se esta pudriendo, por suerte no compro carne, me dispuse a observar las fechas de vencimiento, encontré dos cosas que debí haber tirado, un mes atrás, la crema de leche abierta tenia un olor extraño, la tiré a la basura, encontré un tupper con comida del cual me había olvidado ya de su existencia y al abrirlo, se perfumó el aire de un sabor tan agrio que casi me pongo a vomitar ahí mismo, me sentí tan mal que tuve que salir.
El cielo estaba oscuro y gris, sin estrellas, estaba tan triste que parecía un manto negro desteñido, como si alguien del universo hubiera encontrado a la tierra muerta, y la hubiese cubierto con un trapo y seguido de largo, y nos hubiera dejado allí abandonados, porque somos insignificantes. Pero al menos ya no había olor, se había ido completamente. Me siento en el piso de hormigón todavía caliente, me saco los guantes amarillos que me puse para limpiar la cocina, y paso mis manos transpiradas por el short blanco, ya que se encontraba un poco sucio. Yo nunca quise dejarlo, ¡si hubiera sabido en ese entonces como comportarme!, … ¡si hubiera tenido a alguien que me ayudara!, lo tendría conmigo y le pediría que me perdone y que a partir de ese momento trataría de ser la mejor madre del mundo, aunque ciertamente nunca faltaron las ganas, simplemente nadie salva a nadie, nadie saca a la chiva del pozo, solo tiran un par de objetos adentro
Benio comienza a ladrar, estaba junto a su plato ladrando desesperadamente. Cuando voy a agarrar el medidor para poner su comida, me doy cuenta de que ya le había servido y había olvidado colocárselo en el plato, me disgusto conmigo misma. El olor aumenta y comienzo a marearme, algo se está pudriendo. ¿Seré yo?, cierro bien la puerta, paso la tranca, bajo la persiana y me desnudo, tengo gruesos pelos amarillos pegados de Benio por todo el cuerpo. Suena el teléfono, pero no lo quiero atender, no así de sucia, seguramente es Leo que quiere pasar por cocaína.
Primero me ducho, despúes lleno la bañera y me tiro a descansar en el agua, me puse a recordar una clase de literatura del liceo, teníamos que elegir una parte de Hamlet y analizarla, era la única materia que me gustaba del liceo, porque me iba bien, no me era tan difícil entrar en las psiquis de los personajes, era algo que prácticamente había hecho toda mi vida, seguramente si hubiera podido terminar el liceo, estaría estudiando sicología... Me pasé un jabón con aroma a flores, y me traslade a la muerte de Ofelia en Hamlet, a ese instante en el arroyo en el que aun estaba viva pero dejándose morir, en un agua perfumada con olor a flores, víctima de la locura. ¿Estaré loca? ¿Será que solo yo siento este olor? Tal vez la casa tiene muchos demonios, y por eso se siente así, como podrida por todos lados, con un fuego quemando por todos los rincones, como mi tórax de noche, cuando gritá apagarse, cuando como helado.
Benio, metió la cabeza en la bañera y empezó a beber del agua perfumada. Ahora el agua estaba turbia, tenía una capa blanquecina, medité tanto mirándola que me dio la sensación de tener cataratas en los ojos, sentía que se me había nublado completamente la vista. El teléfono volvió a sonar. Me levanté y me sequé con una toalla dejando que mi cabello mojado deambule gotas a mi espalda y marque rutas refrescantes por mis muslos y mis piernas, me acerque al celular y veo que llaman desde la policía, las gotas me empezaron a quemar como queman las gotas del miedo. Vienen para acá, es el final. Tengo que encontrar las drogas, no me dá tiempo a vestirme, empiezo a recorrer desnuda la casa- presa del pánico- cuando arrebatan mi puerta de un golpe. Uno de ellos me mira fijo y me atraviesa, se tapan la nariz.
No soy yo, el olor existe, empiezan a encontrar la droga, el medidor está lleno de comida para Benio, otra vez olvide servirle, no le puedo servir a un perro,¿como pensé que podía cuidarlo? Ya no lo voy a tener más, nunca más , es el final. Estoy muerta, por supuesto que estoy muerta, las moscas se posan en los lugares más sombríos y en los lugares más hermosos, yo nunca pude construir un lugar hermoso. Miro la ventana abierta, yo me quede allí en el pasto, nunca llegue a alcanzar el cielo, siempre pensé que el horizonte era una linea que podía saltar, que un día simplemente todo se iba a solucionar y me iba a encontrar del otro lado, pero de mientras me quede aquí. Los policías me atraviesan una y otra vez como balazos, sin el gustoso dolor de ellos, y ahora ¿tirarán sobre mi cuerpo un manto negro desteñido?. Pobre Benio, está muerto de hambre, ahora que se fueron, puedo lavar los pisos, porque hay un olor asqueroso.

4 comentarios:

  1. Impresionante!!! Un relato que mantiene al lector expectante de principio a fin. Me ha gustado mucho la narrativa descriptiva que has elaborado, consiguiendo recrear un escenario rico en detalles, con unos personajes muy conseguidos con tus letras.

    Mil besitos y felicidades, Michelle.

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  2. Yo esperaba otro final, pero sorprendes al sugerirlo tan sutilmente y dejar que el lector haga la asociación y encuentre el revelador hallazgo. Muy bueno, como hace un tiempo te leí otro relato, lo haces bien en ese formato.

    Besos dulces y dulce semana Michelle.

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  3. Una grata sorpresa leerte en prosa . Consigues lo que todo escritor desea mantener al lector expectante . El resto ya lo han dicho mis compis

    Besitos y buen inicio de semana

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  4. Como bien dice PieL, ha sido una sorpresa también para mi leerte en prosa, creo que es la primera vez que te leo asi y tengo que decirte que me ha encantado porque das vida a los personajes y los recreo en mi mente de la misma manera.

    Un placer leerte, preciosa.

    Un besazo enorme!

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EXPERIMENT


"EXPERIMENT to me
Is every one I meet.
If it contain a kernel?
The figure of a nut

Presents upon a tree,
Equally plausibly;
But meat within is requisite,
To squirrels and to me."
Emily Dickinson
(1830–86).